¿Cómo elegir un buen psiquiatra? La importancia de la medicación exacta
Un tema muy importante a la hora de elegir un psiquiatra es tener en cuenta que no basta la medicación, sino que está tiene que ser exactamente la precisa.

En la medicina general se sabe que para toda «enfermedad» siempre es necesaria la medicación correcta. Sin embargo, en el ámbito de la salud mental es más común que haya personas que reciban medicación pero no la precisa. Con ello se va desarrollando la idea de que la medicación no sirve o que ayuda muy poco. No obstante, cuando alguien que necesite medicamentos está bien medicado, realmente se nota.
Como existe una sobre medicación, muchas veces la persona recibe medicamentos para algo que no necesita, mientras que su problema laboral, familiar o personal sigue presente. Esta es una situación muy común, que afecta a la persona que sigue sufriendo y desacredita la ayuda de los medicamentos para las personas que realmente lo necesitan.
Muchas personas que sí necesitan medicamentos, recurren a ellos de manera informal “tomando lo mismo” que un conocido “al que también le pasaba algo parecido a mí”. Otras personas, recibieron la medicación de un psiquiatra que visitaron hace un tiempo y después la han seguido tomando. Y finalmente, existen aquellos que reciben medicamentos de un «psiquiatra de cabecera», pero que no es experto en su problema y por ello pueden estar años sin experimentar mayores cambios.
Es importante entonces que la medicación sea dada por un psiquiatra al que se visite de manera regular. Y lo más importante, que ese psiquiatra sea experto en el problema específico del paciente. Hay que abandonar la idea del médico o el psiquiatra general e ir al especialista.
Este último punto es muy esencial. Constantemente me toca ver pacientes que sí necesitan medicación, pero que nunca han ido al psiquiatra especialista en su problema y por eso llevan años tomando medicamentos sin mayores resultados, yendo también a terapia sin sacar mucho porque se necesita el apoyo biológico. Con ellos, lo primero es ayudarlos a que reciban la medicación correcta, y después, ver la posibilidad de una terapia si es necesario.
Esto es muy importante, por ejemplo, para las personas con bipolaridad, que no deben ir a un «psiquiatra x», sino a uno experto en trastornos del estado de ánimo. Lo mismo sucede también con personas con problemas de adicción, que presentan otro trastorno paralelo, y reciben medicación por un psiquiatra sin conocimiento de adicciones. Al final, llevan años con medicamentos para la depresión, sin abordar la adicción y nunca se mejoran. Historias así se ven todo el rato en la terapia. Es muy triste porque al no recibir la ayuda adecuada van durante años al psiquiatra y al psicólogo, perdiendo tiempo, dinero y esperanzas.
Entonces, primero, por lo general tratar de no meter medicamentos en la atención psicológica. segundo, recurrir sí o sí a ellos cuando es necesario, porque sino no sirve casi de nada la terapia. Y tercero, no derivar a un psiquiatra cualquiera, sino a uno experto en el problema del paciente. En esto, la especialidad y la experiencia son muy importantes.
¿Cómo elegir un buen psicólogo?
Me han escrito personas preguntándome qué criterios se pueden usar para elegir a un buen psicólog@. ¿Es importante que tenga experiencia?¿Qué orientación teórica es mejor? ¿Tiene que ser especialista en mi problema? ¿Qué tan relevante es el «feeling»? Voy a tratar de responder brevemente a estas preguntas a partir de mi experiencia y lo que muestran los estudios.

Lo primero es señalar que la atención psicológica sí sirve. Esto ha sido demostrado por grandes estudios empíricos, muchos financiados por las aseguradoras de salud. En términos generales, se ha comprobado que una persona que asiste a una terapia adquiere un nivel de bienestar significativamente mejor que la que no.
Respecto a la orientación teórica, se ha demostrado que no es muy relevante. Los estudios señalan que los resultados de una terapia no tienen relación con la orientación teórica del terapeuta sino con ciertos factores llamados «inespecíficos», relativos a la forma de ser del psicólogo y a la disposición del paciente. Existen estudios que muestran que la orientación cognitivo conductual posee mejores resultados. Sin embargo, esto se debe a la importancia de la especialización y no a la orientación teórica del terapeuta. En la perspectiva cognitivo conductual se le da mucha importancia, por ejemplo, a la especialización en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo. Por ello, es esperable que un terapeuta que atienda desde esta perspectiva a pacientes con toc, tenga mucho más experiencia y conocimiento de cómo ayudarlos. Pero esto no significa que esté más capacitado para ayudar a otros pacientes.
Esto nos lleva al tema de la especialidad. En términos generales, la especialidad no es importante hasta que sí. Un terapeuta, que posee un buen desarrollo de los «factores inespecíficos» (que es amable, empático, agudo, etc) puede atender muy bien a un paciente general, sin importar su orientación teórica ni su especialización. En el caso de no presentar un problema muy específico es mejor entonces tener en cuenta estos factores que la especialidad. Sin embargo, esto cambia radicalmente si se presenta un «trastorno» particular. Por ejemplo, si se tiene una adicción, un desorden alimenticio, tricotilomanía, trastornos de personalidad o de estado de ánimo severo, entre otros. Un muy buen terapeuta puede pasar años tratando de ayudar a un paciente con adicción sin tener resultados, si no es especialista en este tema.
Respecto a la experiencia: SÍ, un mayor nivel de experiencia está asociado con mejores resultados en una terapia. Sin embargo, no es un factor determinante porque muchas veces una persona con más experiencia puede poseer menor grado de actualización respecto a los nuevos tipos de tratamiento. Por ello, en términos generales, hay que buscar el balance entre experiencia y actualización del terapeuta.
Sobre el feelling, es muy importante que el espacio de la terapia sea agradable y que uno se sienta con la libertad y la confianza de poder hablar sobre la vida íntima. Sin embargo, el feelling es una condición necesaria, pero no suficiente. Se puede tener muy buen feelling con un terapeuta, pero esto no significa que te va a ayudar en lo que necesitas. Incluso, a veces un terapeuta con el que no haya gran feelling puede ayudarte bastante si es agudo y te plantea claramente lo que es importante en este momento de tu vida. Entonces, primero, no es tan importante la orientación teórica del terapeuta. Segundo, la especialidad no es importante para problemas generales, pero sí para trastornos específicos. Tercero, hay que buscar un terapeuta que combine el nivel de experiencia con el de actualización. Y cuarto, el feelling es condición necesaria, pero no suficiente.
La importancia de la Biología en la atención psicológica
Nuestra formación humanista como psicólogos, nos lleva comúnmente a pensar en un origen social, mental o situacional en los problemas de las personas. Creo que es bueno que eso sea así y que sea el primer plano de lectura. Sin embargo, es esencial preguntarse siempre por el peso de la biología, sin descartarla. Con la experiencia, cada vez tomo más en cuenta el factor biológico.

Por ejemplo, existe un claro sobre diagnóstico de trastornos de estado de ánimo, que son en verdad situaciones de vida que se han cronificado. Sin embargo, me ha tocado también ver el cambio de vidas de muchas personas que han sufrido años sin saber por qué, estando varias veces a punto de suicidarse, al señalarles simplemente que tienen un trastorno no tratado, que se puede recurrir a medicamentos con un buen psiquiatra y que eso les va a cambiar el mundo. Es como que te digan que llevas toda la vida en silla de ruedas y no te habías dado cuenta.
Otro ejemplo son las adicciones. En muchas ocasiones me ha tocado escuchar familias que llevan años sin presionar de verdad a un ser querido a que deje una adicción, porque esperan que la persona se «de cuenta» y por su propia «voluntad» cambie. En esto casos, es impresionante como cambia la situación cuando se les explica que la adicción es un fenómeno biológico, que su familiar no controla su consumo como ellos controlan cualquier cosa. Qué se está frente a un tema biológico, dónde son ellos los que tienen que intervenir, para ayudarla a recuperar su libertad.
En estas situaciones, y muchas otras, dejar a un lado lo mental y captar la importancia de la biología es esencial para movilizar un enorme cambio en una familia o una persona.